jueves, 5 de enero de 2017
Gladio
No me acostumbro a no escribirle a mi desánimo
¿dónde están mi humo y las tormentas que me configuran?
-el rayo que no cesa-
millonésima parte de un pársec que retengo en mi mente
donde estás solo tú,
plantada en negro de mi inconsciencia en blanco,
disparo en frío que atraviesa un cuervo.
Escucha, entre mis manos te acojo sin que sea precedente
porque yo no te amo, pero si lo hiciera
dime hasta qué parte del pecho me cubriría en la medianoche,
en qué lugar del crepúsculo dejaríamos de ser
la misma noche que entre tantas otras noches me atravesaba,
tú no lo entiendes,
pero eres como una muerte cálida en mitad del mundo,
roble oscuro que el tiempo no desgasta.
Sé que mis influencias post-románticas
no me llenarán el bolsillo,
que yo no soy Cortázar ni tú eres el naufragio,
por tanto, ¡sálvame!
¡sálvame de esta regresión que me hace olvidarte a cada instante!
y en este segundo, mientras vacíe este revólver en mis sienes,
dispárame.
domingo, 25 de diciembre de 2016
?
Te confieso que narro el paso del tiempo,
que veo a través de tu elipsis y te he visto inmortal,
transparente, lúcida,
mi pecho atravesado por diez mil balas.
Yo confieso ser,
incesante silencio lacrado,
hambre que no diferencia entre ti y la autodestrucción.
Luz que brilla en la guerra de Troya,
Incesante rayo de Miguel Hernández,
la sangre de tus venas en mi boca.
Mas yo recalco que, en mi subsidio,
te guardo y te espero para coronarte en silencio,
final de un poema nunca acabado,
sentimiento que me atraviesa a la sombra de tu ausencia.
lunes, 19 de diciembre de 2016
¿
Hay una vertiginosa calma que me dice que no,
que en la sombra del páramo no habitas,
no estás escondida
ni entre las aguas ni entre los lirios,
estás presente y descorazonadora entre mi muerte,
entre esta hora que me designa alud y me designa infinito,
pero tú,
tranquilidad en que me vuelvo absorto,
paradigma inclinado hacia un ligero abismo,
tú no me oyes,
no entiendes lo que mi pecho grita
ni lo que en esta noche se esconde,
yo te escribo desde la clandestinidad de mi exilio
ahogado entre malezas,
la oscuridad me concentra y me vuelve cínico,
veo un reflejo menos gris en ti,
preciso que me apuntes en la frente
y me descargues la electricidad que me provocas,
y no, esto no es posible,
porque ni tú me conoces ni yo existo,
represión en un parámetro inmedible.
Te escribo sin saber por qué.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
*
No quiero tus manos
intentando desgarrar mi humo,
nerviosa ante el espanto
mi sangre corre fallando por décimas,
ahora da igual con qué poema quieras atravesarme,
qué puñal quieras clavarme entre el hombro y las clavículas,
con qué complejo quieras destruirme:
soy otro.
Soy una sucesión interminable y paradójica,
escondo en mi núcleo el subsidio de este mundo,
puerta negra inexpugnable
MI EXISTENCIA REPRIMIDA EN UN ABISMO DE METRALLA,
soy como los restos de una corona,
aureola cúspide
vestigio final de piedras sobre mi tumba,
verde esplendor antiguo sobre ruinas,
soberano en tierra de nadie
último testigo de un discurso que nadie grita.
domingo, 11 de diciembre de 2016
-.
Búscame
tras la piedra el decorado cae,
grietas de un sin fin de domingos que me aprietan,
no hay grito en mi voz que oiga la tierra,
no hay queja, tan solo me queda un minuto en que escupo flores
cada noche,
mientras intento no desangrarme.
Tras la piedra el decorado cae,
hastío que me retroalimenta,
gotas que ayer ardían bajo mi rostro,
espérame, por un segundo espérame,
que aunque esté destrozado sé mirarte y sé mirarnos,
el pasado es un huargo que abandoné y me persigue,
balas que atraviesan su máscara de plata.
Tú desconoces,
yo desaparezco entre los cuervos.
Ayúdame.
El decorado cae debajo de las piedras.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
,,,
Necesidad,
necesidad de hambre, de sed,
necesidad del hombre, de ser,
de resultar, de ansias de aniquilarse.
La hecatombe propia delimita,
en los poemas he sangrado y escupido mi subsidio,
¿tú no me ves entre bancos de niebla?
Impresión post-alumbrado,
el poeta maldito que me habita y espera en silencio,
la existencia del ser reprimida en un agujero de bala,
no,
no es el nombre que busco cuando callo,
no hay un profundo interior que rescatar en la tierra,
no hay grito de protesta entre estas fauces,
hay un mástil que arde y un corte profundo de desidia.
Necesidad. Resultado de observarte.
martes, 29 de noviembre de 2016
--
Combustión interna suicida,
ramo de cien flores prendido en mitad del mundo,
escarcha que desangra tu miopía,
tatuada cicatriz de un poema,
el declive que me abraza pocas noches,
momento en que no degusto un café con asco.
Tú.
Filo en mi garganta tosca si estás lejos,
te miro las pocas veces que me tocas,
poema inacabado a lo largo de una historia,
-la sangre de tus venas en mi boca-
la eternidad en un instante,
inmensa semilla mártir del pánico;
Tú.
-
Si tú entendieras
el miedo que me da ser introspectivo.
¿Cómo definir pequeñas explosiones?
Pequeña explosión repentina.
Entre las luces has arañado la profundidad de mis sombras,
pequeña explosión inintencionada.
La tristeza me ahoga, soy preso, soy soga
minutos que espero a la sombra del roble.
Pequeña explosión eclipse.
Si pudiera no volver a mirarte a los ojos,
seguir yo solo,
perdido,
Yo.
Pequeña explosión devastadora.
Devastadora explosión introspectiva.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Declive
Declive,
en tu rostro esculpo amaneceres.
¿no reconoces cuánto dormí en tu abrigo?
Reniego del "yo" que aún recuerdas.
Me inmolo en la intensidad de tu mirada,
ahora confiesas que soy mártir en tus ojos.
La invasión es una constante pérdida en ti,
en el no cuerpo que me desgasta,
en esta insustancialidad que aún te apunta.
No imagines mis heridas,
hoy un recuerdo nos aleja del frío,
y oh, por un momento,
estuvimos apunto, de nuevo, de ser,
parte calma parte expansión térmica ilimitada,
pero de ser, no infinitos, si no reales,
en este aquí, en esta precisión,
en este hecho que constato al verte.
Y si no vuelves me deshago.
Y si no vuelvo, en este poema
te dejo escrita para siempre.
viernes, 18 de noviembre de 2016
2 14
Aquí donde vivo,
en esta tierra y condición que me expugna,
oscura raíz mártir del pánico,
tampoco he hallado el infierno.
Mi infierno, mi constante paradoja inmóvil,
quién se inmola así mismo y me espera
en silencio, entre esta comitiva escrita,
no sé si es mi alter ego
o un antagonista cruel y culpable.
Es en la esencia dónde repudio un modo lógico,
una práctica lícita para la poesía
que no sea estar maldito.
Maldito, carcomido, informe, roto,
es el texto que refleja lo que mis amigos me ocultan.
En todas las cosas, en todas las cosas que físicamente toco
destrozo la millonésima parte del segundo,
del tiempo que consume la línea ígnea que me separa
entre la vida y el humo.
Aquí en mi tierra,
aquí donde vivo,
soy irremediablemente polvo.
jueves, 10 de noviembre de 2016
```
La carga negativa que soporto es matemática,
la decisión de mis hechos,
acciones puras negativas o positivas en contraposición de existir,
la cifra que soy,
esa incognoscible cifra, resolución, hecho o resultado
es la máxima representación animal o poética de mi realidad individual,
por ello no profundizo más allá de lo que no sé,
condenado eternamente a observar el conocimiento sin absorberlo,
a crear pensamientos sin nexo
que oscilan entre lo filosófico y lo poético a niveles de quarks mentales.
Es cierto que en el horror se haya precisamente lo poético de las cosas,
en la inconsciencia de si saltar o no porque qué más da,
qué más da si trasciendo a otro plano o si fallezco irrevocablemente,
si soy veneno puro en la sangre de contaminados por ese mismo horror,
por ese cinismo, por ese gesto involuntario que traspasa mi capacidad de ejecución.
Qué más da si muero entre flores o entre fama
si la intensidad de mis gestos será en mayor medida mi PROPIA medida.
lunes, 7 de noviembre de 2016
+
No encuentro nada,
en el ser subsanado de una demolición previa,
en este cuarto vacío donde no hablo con nadie,
me aparto y en cada esquina observo mi propósito pasado.
Escribo entre estas cuatro paredes sin horas,
escribo para demostrarme
que no vivo en un mundo en el que no existo.
Me vacío ante lo escrito,
dignifico la expresión última que me concedo
como algún miedo del que rehuyo.
Sin embargo de ti no parto,
en ti siento una nostalgia que me acompaña,
aquí siento que mi espíritu no se hace adulto y es inocente.
Como la mentira escondida tras un agujero de bala
me someto a la concentración del pánico,
A TI TE CONFIESO
AQUÍ EN ESTE SITIO DONDE ME ESCONDO
QUE NO EXISTE CUCHILLO CAPAZ DE ATRAVESARME.
domingo, 30 de octubre de 2016
Enlace
La Eterna Praxis del Todo. V
Quinto acto.
El poema se reduce a cero.
El Poeta vale polvo.
El factor fronterizo
son los muros de sus propios límites.
En el ayer quedaron los vestigios
de la esencia última de...
Por eso El Poeta ya no es.
EL POETA EXPLORA LOS LÍMITES
DE SU PROPIO SINSENTIDO.
¿Arrasarías tú con la penumbra
que me cubre?
El Poeta implora, oh
El Poeta suplica.
El Poeta ya no es.
viernes, 28 de octubre de 2016
Llegaremos a Tiempo
Se nos va todo,
del cuerpo, del alma,
del rostro que de asesinada calma
esconde tu miedo redentor.
En la memoria de la noche
me deshago como con tus alientos
y corro y huyo
y vengo dando muerte en esta hora cercana
tan ausente, tan ausente
como la fuerza que te repliega la sangre y me pide
que calle, que ahogue en el desánimo
el humo que a mi paso cubres con tu silencio.
Y en el silencio hallo un dolor
tan ausente, tan ausente
como el arrancado pálpito que aún conservo
del abismo.
Cotejo y comparo sombra
porque en mi negrura no encuentro equivalencia de ser,
y tal vez alguien que entienda
y tal vez alguien que entienda
cuánto me deshace escribirme
para retratar mi esencia en un hálito vacío que sepa
cuánto ha callado esta orilla
tan ausente, tan ausente...
como el vestigio de tierra en que vivo
el eterno paso del tiempo.
viernes, 21 de octubre de 2016
5 64
Combato la implacable ira con dosis de un amor extraño,
en mi interior oculto volcanes de sangre violenta.
No hubo muerte más súbita que la de nuestras miradas
a punto de complementar al punto de origen cósmico.
El hoy extingue versos en mi boca,
no sé cómo hablarme a mí mismo cuando regreso a casa
y nadie espera.
Grito ante desconocidos un caos que me desordena
porque así aplaco los gritos en mi oscuridad interior.
No puedo ser yo ni conmigo mismo.
El niño de un ayer y mi muerte
se contemplan como planos antitéticos de un espacio.
El límite de la imposición es la espera,
yo hace tiempo que me arranqué la paciencia
en pos de cambiar de vez en cuando los ojos que me seducen.
Egoísmo razonable disfrazado,
confieso en este lugar secreto
que a veces prefiero morir
a tener que mirarme otra vez en el espejo.
sábado, 8 de octubre de 2016
.
El poeta es aquella fuerza que desborda
prensa el alma sin acústica
oscila entre el desgarro y la carne
no teme, no piensa
no tiene, no necesita
verbo que descalce su ansiedad y corrija
otras formas menos dolorosas de saltar.
El poeta observa cada esquina para no caer
no es presa ni figurante comedido
no existe, no halla
no corresponde a la constante sucesión de un tiempo.
El poeta se limita a la tosca superficie de su pecho
rozando la mortalidad
no busca entre las fauces
quimeras que absorban barreras limítrofes entre él
y entre esta sensación que llaman prensa de vacío.
ams
La eternidad dispone de una bala
con infinitos intentos. A veces
miro de reojo si existes.
Cuando me hablas, me inspiras.
No tengo razón alguna de ser,
pero aquí entrecomillo el último dogma
que me queda habitable.
No resisto el avance del desengaño,
aun libro batallas en una guerra extinta
hace ya muchas eras.
Insisto. En ocasiones héroes muertos
saben quién soy.
Yo he perdido el sentido que me precede,
tú eres negra y mortal como una sombra.
Mi sonido es el entrelatir
de la posición de nuestros dos cuerpos,
porque perpendicularmente nos amo,
sí, nos amo,
aunque la voracidad de los traumas nos persiga.
La intención de correr no es justa.
Salud
Poema de Amor.
Te escribo.
Lo triste es que te escribo.
Me prometí tantas veces
decidir cuál de mis poemas sería el último
y mírame suplicando que me cures las heridas
como antes hacías con mi tristeza.
Ya te he superado.
¿Pero a qué precio me he salvado?
Cada noche, cada vez que pensaba en ti
no sabía que trozo de mi ser arrancarme.
He esperado tanto tiempo a que volvieras
que he devorado cuadernos intentando retratar tu ausencia.
Me he ahogado en mi propia fosa común,
he achacado y combatido la oscuridad interior
creyéndome yo mismo mi enemigo.
Y ojalá me hubieras visto herido y destrozado,
porque en mis ojos hubo más dolor
del que ojalá pudiesen denunciar estos versos.
Diciembre sabe a agujero de revólver,
NO NECESITO QUE VUELVAS,
pero me arrancaste algo impronunciable.
Mira cada poema,
no hay acusación, no hay éxtasis,
no hay sangre, no quiero que el deseo
y la angustia tengan ambos la forma de tu espalda.
He desgarrado práxis, he creado teorías,
he matado cuervos, he perdido,
al son de las dicotomías, mi cabeza.
Y NO NECESITO QUE VUELVAS.
Sé que la sombra de lo que fuimos me persigue
y aunque intentes quemar tu pasado
tan solo agrandas las tinieblas que lo delimitan.
No busco perdón,
se que estás fuera, que has llorado,
que has estado sola y que has follado con hombres malos,
pero míranos.
Míranos.
No tengo más que gritar poesía con sabor a muerte violenta,
no me dejaste nada más que esto.
Una herida de bala y pastillas para la amnésia.
Cómo no ibas a ser perfecta
si me perdonaste más de lo que yo le hubiese perdonado a nadie.
¿Por qué no te escribí más poesía
cuando todavía estábamos juntos?
Y claro que he pensado mil veces en buscarte,
en llamarte de nuevo, en empezar de cero,
en buscar a otra como tú.
Tan solo he conseguido hacerme más daño.
No te he vuelto a ver desde que desaparecimos,
y perdona si quizás me parto en dos
cuando por un instante nos encontramos,
una noche en cualquier local, o me escuchas gritando poesía en algún escenario,
o perdiendo el conocimiento en alguna parada del bus.
Mi dolor no conoce velocímetro.
Y no me siento orgulloso
de que la mitad de mis poemas sean
para el abismo insondable que dejaste
pero oh, ahora mírame, aquí soy grande,
aquí por un minuto soy grande,
cuando por un momento les hablo de quién eras,
de lo que fuimos, soy infinitamente grande.
Aquí soy más alto incluso que desde nosotros.
y quizás este poema jamás tenga fin,
porque desconozco cuántas cosas me quedé sin decirte.
Ahora el eco de tu nombre hace mella como barrotes de acero,
y sin embargo, mírame. Ya ha pasado todo.
De Metal. Ahora soy de metal.
Perdóname.
Este es el último poema que te escribo.
IIIIIIIIIIIIIIII
Enséñame, he caído en el amor
tan fácil tantas veces
que no consigo escapar de esta penumbra.
El día final seré,
espejismo único de esta persona presente,
esperando que me arranques quizás
lo último que queda de mi razón.
A veces voy tan rápido que, oh,
necesito disculparme conmigo mismo por hacerme tanto daño.
He acabado conmigo,
esta poesía egoísta no alivia,
mi color informe desgasta el aliento que percibo,
gotas últimas de un ayer que ardía
dentro de mi máscara.
Esta imagen
ahora destrozada por el tiempo
no es si no una marca
que desangra y oscila en mi memoria nocturna.
Dame alas, que ahora
tan solo quedan poetas por las noches.
Rellenando Círculos
A veces la lejanía ocasiona
que el ser distante me conceda
la prisa y el latir de las puertas que aminora,
y es sin más que mis palabras
no van más allá de lo que mis cuartos encierran.
A veces soy más abismo que intención de precipitarme.
Sin embargo en mi estancia presido
delirios de un comité nocturno.
No hay luces en el letargo del sueño,
eterna y ardiente figura haciendo alusión
a la sencillez de la vigilia.
No hay fronteras, no hay mares y aquí te amo,
como si una normalidad común nos petrificase,
aquí te amo,
mas cuando estás, lenta y callada
en esta hora de muerte, entre mis brazos
finjo que yo soy una sombra
y creo saber que existes, oh mujer paradigma,
azul el cosmos sangra incógnitas ilegibles.
Mi intención es más dolorosa que tu ausencia
y prosigo intentando evadir
una realidad que me fosiliza y oscurece
el pórtico de luz que mi poesía refleja.
La poesía es un cañón comecorazones
aminorando inexorablemente la prontitud de los hombres.
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