miércoles, 8 de febrero de 2017
♋
Tengo las vértebras editadas en forma de poeta.
No sé pensar, pero creo que la juventud desgasta las emociones.
¿Cómo aman los viejos?
A veces el paisaje se incendia sin motivo alguno,
la piromanía anónima es adicta a un caos primigenio.
A lo largo de mi adolescencia
habré escrito 300 poemas.
La mitad son sobre mí
y la otra mitad sobre alguien que ya no está,
queda también algún resto invasor
que no tiene ni nombre, ni propósito.
Poesía inconexa desde la raíz.
Y es algo irónico porque exactamente el sinsentido me refleja
en un espejo vampírico donde no alcanzo a ver más que la sombra de un cuervo.
Cuando dibujo los delirios en círculo
creo el séptimo del infierno.
lunes, 6 de febrero de 2017
T0
Entre el silencio del cielo
he visto un ángel verdeoro
tallando fuego en las cruces de la sombra,
la escarcha cubre el sinsentido de los acantilados,
el precipicio es algo interior,
inconexo desde la raíz hasta lo aún más profundo del ser,
donde habita la forma penumbra
que sólo escuchas desde la oscuridad.
El grito cruel que continua tomando forma
y retumba las paredes de la poesía,
donde no existe un proceder.
La existencia es tan inefable como la violencia en una flor,
cada cosa tiene un lugar en el mundo,
la venda que me ciega tapa a la vez las heridas
de todo lo que he visto.
Es cierto, a veces no comprendo,
sin por qué: a veces no comprendo.
El cénit del abismo
es un tratamiento cero.
martes, 31 de enero de 2017
0
Entre las piedras, las ruinas, las bombas,
las balas, la televisión y el hambre,
hay personas.
Yo critico una diplomacia que defiende el interés
frente a la justicia.
He visto las bombas teñir la sangre de hermanos
en ceniza.
Tampoco entiendo a qué sabe la metralla,
pero sé que hay carne de cañón de sobra.
El problema
es la fraternidad fingida,
la máscara que tapa la tinta roja de un rostro cruel,
la sangre señalada para rellenar cargadores.
El comercio y la trata
donde vale más una bala que una vida
y el velo de muerte a la caída de un amigo
en un instante, representa la muerte interior,
la helada penumbra que arrastra a cada persona al no retorno,
y está tan frío como el corazón del diablo.
El muro de contención lógico que rompe la moral
un traumatismo desconocido e intratable.
Y hay quienes se atreven a ponerle un precio.
Yo lo único que puedo hacer es un poema
que oree la sangre del campo de batalla,
esto va por Jiménez y Machado,
por las explosiones no introspectivas
por los muertos,
y por cada niño que sepa dibujar el cielo,
la tierra, el sol, el mar... y un fusil.
jueves, 19 de enero de 2017
+
Si yo te mirara como tú lo haces, amiga
que tengo por hombre en mi corazón escondido
tu nombre, tus ojos y tu rostro dormido
y tu cuerpo beso como enredadera a la ortiga
que a su vez se parece, tu torso, al alambre
y yo no temo en este día tu semblante afilado
de mi río es corriente en este valle olvidado
mas es tu electricidad quien me produce el calambre.
A veces el viento que sopla es escaso
si no mece tu cabello y descanso
en el seno que me produce la ausencia.
Cristal que rompe en las olas, si acaso
tu dulzura es reflejo del ocaso
bríndame pues un poco más, tu presencia.
-
Hoy es uno de esos días
en los que no me apetece hablar con nadie.
Ojalá me entendieras como José Hierro
y sin palabras poder hablarte.
No es por ti,
de verdad que no es la típica excusa inmaterial y cliché,
pero es que el problema no es ajeno.
¿Alguna vez ha habido
enseñanzas para el desarraigo?
Yo creo que
en la epístola prodigiosa que escriba un día,
un día antes de mi muerte
o de mi último derramamiento de sangre-conciencia,
hallaré la respuesta.
Mientras tanto, ¿con quién camino?
En qué curva del abismo
circulan mis dos mitades.
A veces, frente a quien sea,
me siento ignorante, inmoral y pésimo,
después me abriga un sentimiento meritorio
que falsamente me reconozco.
El talento me sabe agridulce.
martes, 17 de enero de 2017
!!!!!
¿Me ves tú a través de las cosas que escribo?
¿Cómo soy desde fuera?
¿Ves algo más de mí que se me escapa?
Eres como la última bala en la recámara
que guardo en silencio para el día del Juicio Final,
frente a Dios, no callaré lo que en los textos aparto,
tu infinidad es una cifra
que con las manos separo y refundo,
pero en la última hora del último día
que viva sobre esta tierra
que piso y muerdo con mis fauces,
dime quién quedará en pie para dormirme o para sanarme,
con qué juicio harán juicio de mis actos
o quién me hará pagar por lo que habré hecho.
Como el siniestro de una pesadilla que revivo,
despierto y me observo con asco,
soy yo, yo mismo en un absoluto silencio recurrente,
apuntando hacia mi frente mi otra persona,
su nombre hace eco en mi oscuridad interior
y siento en la lengua la humareda de la pólvora.
La totalidad de recrear una realidad paralela en mi mente:
como si fuera un delito real representar el delirio.
martes, 10 de enero de 2017
Incendiario.
Incendiario.
Soy el calor de la llama,
ignición de una carga súbita,
mortal ascua que condensa el oxígeno,
luz prendida en la vela,
combustión interna suicida y experimental,
viruta de fuego descosida de Neruda,
hálito que acciono en las eras del fuego.
-Incendiario. Todos me dicen que soy muy incendiario-
y cada noche me apuñalo entre el humo;
la ceniza manchada con sangre me da asco.
Quizás tenga facilidad, como tú dices, para escribirme,
sin embargo CADA MALDITA NOCHE pago el precio.
Es aquí donde prendo esta pira interior,
abrasado espíritu del fénix en el carbón,
calcinación fatua entre la candela que ignoras,
rescoldo de hoguera consumida en las horas.
lunes, 9 de enero de 2017
-
Quiero que te vayas,
al alza en mi muerte cercana en un valle
muy arriba muy arriba
dónde no veo nada y tú ya no te encuentras.
¿Sabes? a veces ni respiro,
no entiendo por qué estoy muerto de rabia
ni en qué parte de mi vacío olvidé cuando tenía 15 años.
Ciertamente expansión térmica ilimitada,
ya no me refugio en el corazón de los demás
pero si miro a través de mis ojos...
La perdición de inmolarse en una constante rutina,
o en ti,
me lo arrancaría todo con tal de que te llevaras el dolor.
jueves, 5 de enero de 2017
Gladio
No me acostumbro a no escribirle a mi desánimo
¿dónde están mi humo y las tormentas que me configuran?
-el rayo que no cesa-
millonésima parte de un pársec que retengo en mi mente
donde estás solo tú,
plantada en negro de mi inconsciencia en blanco,
disparo en frío que atraviesa un cuervo.
Escucha, entre mis manos te acojo sin que sea precedente
porque yo no te amo, pero si lo hiciera
dime hasta qué parte del pecho me cubriría en la medianoche,
en qué lugar del crepúsculo dejaríamos de ser
la misma noche que entre tantas otras noches me atravesaba,
tú no lo entiendes,
pero eres como una muerte cálida en mitad del mundo,
roble oscuro que el tiempo no desgasta.
Sé que mis influencias post-románticas
no me llenarán el bolsillo,
que yo no soy Cortázar ni tú eres el naufragio,
por tanto, ¡sálvame!
¡sálvame de esta regresión que me hace olvidarte a cada instante!
y en este segundo, mientras vacíe este revólver en mis sienes,
dispárame.
domingo, 25 de diciembre de 2016
?
Te confieso que narro el paso del tiempo,
que veo a través de tu elipsis y te he visto inmortal,
transparente, lúcida,
mi pecho atravesado por diez mil balas.
Yo confieso ser,
incesante silencio lacrado,
hambre que no diferencia entre ti y la autodestrucción.
Luz que brilla en la guerra de Troya,
Incesante rayo de Miguel Hernández,
la sangre de tus venas en mi boca.
Mas yo recalco que, en mi subsidio,
te guardo y te espero para coronarte en silencio,
final de un poema nunca acabado,
sentimiento que me atraviesa a la sombra de tu ausencia.
lunes, 19 de diciembre de 2016
¿
Hay una vertiginosa calma que me dice que no,
que en la sombra del páramo no habitas,
no estás escondida
ni entre las aguas ni entre los lirios,
estás presente y descorazonadora entre mi muerte,
entre esta hora que me designa alud y me designa infinito,
pero tú,
tranquilidad en que me vuelvo absorto,
paradigma inclinado hacia un ligero abismo,
tú no me oyes,
no entiendes lo que mi pecho grita
ni lo que en esta noche se esconde,
yo te escribo desde la clandestinidad de mi exilio
ahogado entre malezas,
la oscuridad me concentra y me vuelve cínico,
veo un reflejo menos gris en ti,
preciso que me apuntes en la frente
y me descargues la electricidad que me provocas,
y no, esto no es posible,
porque ni tú me conoces ni yo existo,
represión en un parámetro inmedible.
Te escribo sin saber por qué.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
*
No quiero tus manos
intentando desgarrar mi humo,
nerviosa ante el espanto
mi sangre corre fallando por décimas,
ahora da igual con qué poema quieras atravesarme,
qué puñal quieras clavarme entre el hombro y las clavículas,
con qué complejo quieras destruirme:
soy otro.
Soy una sucesión interminable y paradójica,
escondo en mi núcleo el subsidio de este mundo,
puerta negra inexpugnable
MI EXISTENCIA REPRIMIDA EN UN ABISMO DE METRALLA,
soy como los restos de una corona,
aureola cúspide
vestigio final de piedras sobre mi tumba,
verde esplendor antiguo sobre ruinas,
soberano en tierra de nadie
último testigo de un discurso que nadie grita.
domingo, 11 de diciembre de 2016
-.
Búscame
tras la piedra el decorado cae,
grietas de un sin fin de domingos que me aprietan,
no hay grito en mi voz que oiga la tierra,
no hay queja, tan solo me queda un minuto en que escupo flores
cada noche,
mientras intento no desangrarme.
Tras la piedra el decorado cae,
hastío que me retroalimenta,
gotas que ayer ardían bajo mi rostro,
espérame, por un segundo espérame,
que aunque esté destrozado sé mirarte y sé mirarnos,
el pasado es un huargo que abandoné y me persigue,
balas que atraviesan su máscara de plata.
Tú desconoces,
yo desaparezco entre los cuervos.
Ayúdame.
El decorado cae debajo de las piedras.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
,,,
Necesidad,
necesidad de hambre, de sed,
necesidad del hombre, de ser,
de resultar, de ansias de aniquilarse.
La hecatombe propia delimita,
en los poemas he sangrado y escupido mi subsidio,
¿tú no me ves entre bancos de niebla?
Impresión post-alumbrado,
el poeta maldito que me habita y espera en silencio,
la existencia del ser reprimida en un agujero de bala,
no,
no es el nombre que busco cuando callo,
no hay un profundo interior que rescatar en la tierra,
no hay grito de protesta entre estas fauces,
hay un mástil que arde y un corte profundo de desidia.
Necesidad. Resultado de observarte.
martes, 29 de noviembre de 2016
--
Combustión interna suicida,
ramo de cien flores prendido en mitad del mundo,
escarcha que desangra tu miopía,
tatuada cicatriz de un poema,
el declive que me abraza pocas noches,
momento en que no degusto un café con asco.
Tú.
Filo en mi garganta tosca si estás lejos,
te miro las pocas veces que me tocas,
poema inacabado a lo largo de una historia,
-la sangre de tus venas en mi boca-
la eternidad en un instante,
inmensa semilla mártir del pánico;
Tú.
-
Si tú entendieras
el miedo que me da ser introspectivo.
¿Cómo definir pequeñas explosiones?
Pequeña explosión repentina.
Entre las luces has arañado la profundidad de mis sombras,
pequeña explosión inintencionada.
La tristeza me ahoga, soy preso, soy soga
minutos que espero a la sombra del roble.
Pequeña explosión eclipse.
Si pudiera no volver a mirarte a los ojos,
seguir yo solo,
perdido,
Yo.
Pequeña explosión devastadora.
Devastadora explosión introspectiva.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Declive
Declive,
en tu rostro esculpo amaneceres.
¿no reconoces cuánto dormí en tu abrigo?
Reniego del "yo" que aún recuerdas.
Me inmolo en la intensidad de tu mirada,
ahora confiesas que soy mártir en tus ojos.
La invasión es una constante pérdida en ti,
en el no cuerpo que me desgasta,
en esta insustancialidad que aún te apunta.
No imagines mis heridas,
hoy un recuerdo nos aleja del frío,
y oh, por un momento,
estuvimos apunto, de nuevo, de ser,
parte calma parte expansión térmica ilimitada,
pero de ser, no infinitos, si no reales,
en este aquí, en esta precisión,
en este hecho que constato al verte.
Y si no vuelves me deshago.
Y si no vuelvo, en este poema
te dejo escrita para siempre.
viernes, 18 de noviembre de 2016
2 14
Aquí donde vivo,
en esta tierra y condición que me expugna,
oscura raíz mártir del pánico,
tampoco he hallado el infierno.
Mi infierno, mi constante paradoja inmóvil,
quién se inmola así mismo y me espera
en silencio, entre esta comitiva escrita,
no sé si es mi alter ego
o un antagonista cruel y culpable.
Es en la esencia dónde repudio un modo lógico,
una práctica lícita para la poesía
que no sea estar maldito.
Maldito, carcomido, informe, roto,
es el texto que refleja lo que mis amigos me ocultan.
En todas las cosas, en todas las cosas que físicamente toco
destrozo la millonésima parte del segundo,
del tiempo que consume la línea ígnea que me separa
entre la vida y el humo.
Aquí en mi tierra,
aquí donde vivo,
soy irremediablemente polvo.
jueves, 10 de noviembre de 2016
```
La carga negativa que soporto es matemática,
la decisión de mis hechos,
acciones puras negativas o positivas en contraposición de existir,
la cifra que soy,
esa incognoscible cifra, resolución, hecho o resultado
es la máxima representación animal o poética de mi realidad individual,
por ello no profundizo más allá de lo que no sé,
condenado eternamente a observar el conocimiento sin absorberlo,
a crear pensamientos sin nexo
que oscilan entre lo filosófico y lo poético a niveles de quarks mentales.
Es cierto que en el horror se haya precisamente lo poético de las cosas,
en la inconsciencia de si saltar o no porque qué más da,
qué más da si trasciendo a otro plano o si fallezco irrevocablemente,
si soy veneno puro en la sangre de contaminados por ese mismo horror,
por ese cinismo, por ese gesto involuntario que traspasa mi capacidad de ejecución.
Qué más da si muero entre flores o entre fama
si la intensidad de mis gestos será en mayor medida mi PROPIA medida.
lunes, 7 de noviembre de 2016
+
No encuentro nada,
en el ser subsanado de una demolición previa,
en este cuarto vacío donde no hablo con nadie,
me aparto y en cada esquina observo mi propósito pasado.
Escribo entre estas cuatro paredes sin horas,
escribo para demostrarme
que no vivo en un mundo en el que no existo.
Me vacío ante lo escrito,
dignifico la expresión última que me concedo
como algún miedo del que rehuyo.
Sin embargo de ti no parto,
en ti siento una nostalgia que me acompaña,
aquí siento que mi espíritu no se hace adulto y es inocente.
Como la mentira escondida tras un agujero de bala
me someto a la concentración del pánico,
A TI TE CONFIESO
AQUÍ EN ESTE SITIO DONDE ME ESCONDO
QUE NO EXISTE CUCHILLO CAPAZ DE ATRAVESARME.
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