domingo, 30 de abril de 2017















Como tu mirada ante aquella ciudad sin ruinas,
caigo.
Como la última vez que canalicé mi odio con éxito,
caigo.
Como la sangre en mis rodillas alquitranada con este suelo,
caigo.

El abismo es
holocausto
interior
e infinito.

Caigo.

CAIGO

SIN QUE SEPAS QUE AQUELLA CIUDAD SOY YO

QUE MI ODIO TIENE NOMBRE Y APELLIDOS

Y QUE QUIÉN ESTÁ POSTRADO ANTE AMBOS

NO ES MÁS QUE MI OTRO YO ACUCHILLADO

atravesado

cansado.


El suspiro que precede a la pérdida del estado de cólera
y apresa el sentimiento
hasta resultar ensordecedor.

Caigo, aquí escondido,
entre mi abismo mi casa y mi máscara.

Me siento perdido.












miércoles, 29 de marzo de 2017

máscara de entrada











Amanecimos sobre la palabra,
sobre la angustia de saber que la apatía es ilimitada,
¿es este negro cuervo que taladra mi sien

la sobredosis máxima del rumor?

Sobre la palabra,
anochece una vez más cerca de mi muerte,
soy yo esta continua noche informe,
el hilo sigue rojo y desfragmentado
cercano a un espectro eléctrico.

Sobre la palabra,
bajo el incesante llanto
de esta subversiva cúspide ignota maltrecha y extensa palabra

que
lo ha
destruido
todo,

estoy yo, siendo una mitad que considero injusta
el amarillo ciempiés de Dámaso,
el fusil en el corazón de un poeta,
¿no soy yo otra cosa quizás

que mi muerte
a cada paso más cercana?

Cada instante es más exacto
que el anterior.

Cuenta atrás impropagable.

Las horas no cesan.

La extinción está siempre presente.














domingo, 26 de marzo de 2017

/













ADN del delirio.

Suspenso.

Sobredosis de un poema.

Disparo en corto,
a quemarropa.

Tu perfume me pone enfermo,
me hace recordar cuándo todo era sencillo,

porque una vez lo fue, sin duda,

fue más fácil que cargar,

cargar, por todas partes,

ojos enemigos,

un caballo sobre una ventisca,
invierno negro.

La acometida que me atraviesa
es dulce por un segundo;

un segundo de miseria.

Lamentable.

Soy lamentable.











martes, 14 de marzo de 2017

chea










Ah, qué tienen que decir los pájaros,
que no grita el cormorán desde mi álamo
otra cosa que no sea tu nombre.
En qué caudal bajo el cielo tristísimo
ha quedado nuestro espíritu.
Desgarras cada ausencia pertinente en la noche,
mi único delirio presente
lo conforman las dos lineas de tu abdomen.
Qué odio, qué rabia, qué ira,
cuál marea o qué ventisca se atreven
a resarcirme de ti.
¿Nadie? En tus ojos veo
el clamor de la medianoche.
El destino es un lienzo a trazos
con mi sangrado violento.
Como Valente
me haces beber de la raíz de mi propia existencia,
y bebo hasta el inocuo vacío del que me haces entrega,
posees el calor de una bala en mis pulmones...
Rodéame como nunca he dejado que lo hicieran
y si escondieras mi rostro entre tu pecho,
no vería nunca más mi muerte,
ni la muerte ni el mundo,
sencillamente persistiría en el delirio
que conforman las dos líneas de tu abdomen.












domingo, 5 de marzo de 2017

f1











El delito contra el que me someto
no soy más que yo mismo.

La conciencia está al servicio
del más poderoso.
Dicotomía perforable por cuatro paredes;
cada vez que me río
los demonios se callan, por un momento,
por un precio inabarcable.
Escupo bosque en cada llamarada azulada
que sale del cosmos,
aún así no es suficiente para pararme.
Para acallar la muerte que me persigue
irónicamente atrapada en una espiral de rabia.

El oxígeno está mal condensado.
Cuando respiro
expiro espinas de alambre.












jueves, 2 de marzo de 2017

º








Yo reclamo
los ojos de los pobres de espíritu,
lento divagar del ocaso,
el tiempo ha destrozado vuestras puertas...
Entre las raíces del caos
puedo sentir el aliento de la muerte, y como la tempestad
me crepita y llama
en la medianoche,
en esta nocturnidad solitaria como una hélice,
el crepúsculo es tan infinito
y yo no te encuentro,
y yo no te encuentro entre mis dicotomías,
álamos a la sombra de un cuervo,
cuervos a la sombra de un álamo,
minutos que guardo antes de romper.









martes, 28 de febrero de 2017

Espacio













No seas idiota,
apaga el portátil,
si esperabas encontrar algo aquí
lo siento
pero yo ya escribí todos mis poemas de despedida.
Debería darte las gracias,
supiste sacarme cosas que nadie sabrá jamás.
El bosque de légamos
quema sus últimas raíces en la tierra,
no me has visto, no
tú no me has visto,
sin embargo ahora
la puerta está... cómo decirlo.
Bueno, qué más da,
llevo un par de días sin ducharme
pero nada se respira peor
que el ambiente de una habitación donde cesó el amor.
Si... no deberías leer esto,
quizás no lo estés haciendo y esté quedando como un tonto,
de cualquier manera eso sólo lo sabré yo.

No dedicarte un poema después de
todo
sería cruel por mi parte.

Quizás el problema sea la balanza,
no sé qué pesará más
si todo el daño que he hecho
o todo el daño que me han hecho a mí.

Pero oh, no,
en el último poema que te escriba
no quiero hablar de mí,

aunque,
como le escuché a una poeta muy buena en su momento,
soy un holocausto en mí mismo.













lunes, 27 de febrero de 2017

Buk













Todo esto
la ira
los cuervos
la infelicidad de los cansados
los números
tantos números

la lista de errores cometidos
el amor
todo eso

la oscuridad interior
el pasado
la culpa
el perdón
búsqueda innegable de un castigo

los amigos
los amigos que fueron
las mentiras

el abismo de metralla
la voz tras la montaña
el bucle
el bucle
una y otra vez
el bucle

es más fácil escribir
así
sin pensar
vomitando el odio

representación teatral de una máscara
es paradójico
cuanto menos

no tengo sentido
ni decisión
ni propósito

ni de ser
ni de morir

respeto la decisión automática
autómata
frente a frente
no decimos nada

ya no es vacío lo que busco
si ya me he
encontrado a mí mismo

¿cómo era?
de la infección
solo sale
infección.














domingo, 26 de febrero de 2017

1+1













Venganza es el cepo que decido morder

oportunismo

tanques panzer insaciables
el olor a sangre palia cualquier atisbo de redención

los cuchillos SON tan adentro
que sacarlos no tiene ningún sentido

existo y ahora
soy todo lo contrario a mí mismo
en estas horas que me ahogan
decido
y resisto
y resisto para no olvidar la causa de mi culpa

hijo de puta













martes, 21 de febrero de 2017

``









Hay una voz tras la montaña,

más allá del cielo,
tras el abismo,
todavía más profundo,
una voz allende la tierra
que hace eco en cada tramo.

Más allá del infierno,
entre las piedras donde comienza mi desorden,
a lo lejos, enterrada,
frente al mar,

hay una voz, callada y en silencio
que me grita.












lunes, 13 de febrero de 2017

Silencio de negra












La poesía ha sido más veces razón
que sinrazón.

Una mutilación interna necesaria
como sesgar una costra enferma.
La poesía duele y sangra para dejar espacio a la cicatriz,
pero constantemente crece la adicción
a escribir sobre tus propias heridas.

En mi pensamiento gozo de una calma
que no consigo encontrar en mi cuerpo.

Hay quienes dicen que me quieren
y no conocen un texto mío de memoria.
Es cierto que a veces la aprensividad que me gobierna
sostiene en mi alma un puño cerrado
capaz de destruirme por completo.
El problema de quien cree
que necesito sacar algo de lo que llevo dentro
es que no me conoce:
de ningún vacío soy capaz de sacarme las entrañas.
Por contra, el aspecto masivo capaz de llenarme
es inconmensurable.

Soy un espectro recargado en mí mismo
con un enlace permanente adherido a la memoria.

Cómo te atreves a pedirme un poema de amor
si no sabes darle significado al humo que llevo dentro.

De la infección solo sale infección.










miércoles, 8 de febrero de 2017










Tengo las vértebras editadas en forma de poeta.
No sé pensar, pero creo que la juventud desgasta las emociones.
¿Cómo aman los viejos?
A veces el paisaje se incendia sin motivo alguno,
la piromanía anónima es adicta a un caos primigenio.
A lo largo de mi adolescencia
habré escrito 300 poemas.
La mitad son sobre mí
y la otra mitad sobre alguien que ya no está,
queda también algún resto invasor
que no tiene ni nombre, ni propósito.
Poesía inconexa desde la raíz.
Y es algo irónico porque exactamente el sinsentido me refleja
en un espejo vampírico donde no alcanzo a ver más que la sombra de un cuervo.

Cuando dibujo los delirios en círculo
creo el séptimo del infierno.











lunes, 6 de febrero de 2017

T0











Entre el silencio del cielo
he visto un ángel verdeoro
tallando fuego en las cruces de la sombra,
la escarcha cubre el sinsentido de los acantilados,
el precipicio es algo interior,
inconexo desde la raíz hasta lo aún más profundo del ser,
donde habita la forma penumbra
que sólo escuchas desde la oscuridad.
El grito cruel que continua tomando forma
y retumba las paredes de la poesía,
donde no existe un proceder.
La existencia es tan inefable como la violencia en una flor,
cada cosa tiene un lugar en el mundo,
la venda que me ciega tapa a la vez las heridas
de todo lo que he visto.
Es cierto, a veces no comprendo,
sin por qué: a veces no comprendo.
El cénit del abismo
es un tratamiento cero.











martes, 31 de enero de 2017

0







Entre las piedras, las ruinas, las bombas,
las balas, la televisión y el hambre,
hay personas.
Yo critico una diplomacia que defiende el interés
frente a la justicia.
He visto las bombas teñir la sangre de hermanos
en ceniza.
Tampoco entiendo a qué sabe la metralla,
pero sé que hay carne de cañón de sobra.
El problema
es la fraternidad fingida,
la máscara que tapa la tinta roja de un rostro cruel,
la sangre señalada para rellenar cargadores.
El comercio y la trata
donde vale más una bala que una vida
y el velo de muerte a la caída de un amigo
en un instante, representa la muerte interior,
la helada penumbra que arrastra a cada persona al no retorno,
y está tan frío como el corazón del diablo.
El muro de contención lógico que rompe la moral
un traumatismo desconocido e intratable.
Y hay quienes se atreven a ponerle un precio.
Yo lo único que puedo hacer es un poema
que oree la sangre del campo de batalla,
esto va por Jiménez y Machado,
por las explosiones no introspectivas
por los muertos,
y por cada niño que sepa dibujar el cielo,
la tierra, el sol, el mar... y un fusil.










jueves, 19 de enero de 2017

+








Si yo te mirara como tú lo haces, amiga
que tengo por hombre en mi corazón escondido
tu nombre, tus ojos y tu rostro dormido
y tu cuerpo beso como enredadera a la ortiga

que a su vez se parece, tu torso, al alambre
y yo no temo en este día tu semblante afilado
de mi río es corriente en este valle olvidado
mas es tu electricidad quien me produce el calambre.

A veces el viento que sopla es escaso
si no mece tu cabello y descanso
en el seno que me produce la ausencia.

Cristal que rompe en las olas, si acaso
tu dulzura es reflejo del ocaso
bríndame pues un poco más, tu presencia.









-











Hoy es uno de esos días
en los que no me apetece hablar con nadie.
Ojalá me entendieras como José Hierro
y sin palabras poder hablarte.
No es por ti,
de verdad que no es la típica excusa inmaterial y cliché,
pero es que el problema no es ajeno.
¿Alguna vez ha habido
enseñanzas para el desarraigo?
Yo creo que
en la epístola prodigiosa que escriba un día,
un día antes de mi muerte
o de mi último derramamiento de sangre-conciencia,
hallaré la respuesta.
Mientras tanto, ¿con quién camino?
En qué curva del abismo
circulan mis dos mitades.
A veces, frente a quien sea,
me siento ignorante, inmoral y pésimo,
después me abriga un sentimiento meritorio
que falsamente me reconozco.
El talento me sabe agridulce.











martes, 17 de enero de 2017

!!!!!











¿Me ves tú a través de las cosas que escribo?
¿Cómo soy desde fuera?
¿Ves algo más de mí que se me escapa?

Eres como la última bala en la recámara
que guardo en silencio para el día del Juicio Final,
frente a Dios, no callaré lo que en los textos aparto,
tu infinidad es una cifra
que con las manos separo y refundo,
pero en la última hora del último día
que viva sobre esta tierra
que piso y muerdo con mis fauces,
dime quién quedará en pie para dormirme o para sanarme,
con qué juicio harán juicio de mis actos
o quién me hará pagar por lo que habré hecho.

Como el siniestro de una pesadilla que revivo,
despierto y me observo con asco,
soy yo, yo mismo en un absoluto silencio recurrente,
apuntando hacia mi frente mi otra persona,
su nombre hace eco en mi oscuridad interior
y siento en la lengua la humareda de la pólvora.

La totalidad de recrear una realidad paralela en mi mente:
como si fuera un delito real representar el delirio.












martes, 10 de enero de 2017

Incendiario.















Incendiario.

Soy el calor de la llama,
ignición de una carga súbita,
mortal ascua que condensa el oxígeno,
luz prendida en la vela,
combustión interna suicida y experimental,
viruta de fuego descosida de Neruda,
hálito que acciono en las eras del fuego.
-Incendiario. Todos me dicen que soy muy incendiario-
y cada noche me apuñalo entre el humo;
la ceniza manchada con sangre me da asco.
Quizás tenga facilidad, como tú dices, para escribirme,
sin embargo CADA MALDITA NOCHE pago el precio.
Es aquí donde prendo esta pira interior,
abrasado espíritu del fénix en el carbón,
calcinación fatua entre la candela que ignoras,
rescoldo de hoguera consumida en las horas.
















lunes, 9 de enero de 2017

-













Quiero que te vayas,
al alza en mi muerte cercana en un valle
muy arriba muy arriba
dónde no veo nada y tú ya no te encuentras.
¿Sabes? a veces ni respiro,
no entiendo por qué estoy muerto de rabia
ni en qué parte de mi vacío olvidé cuando tenía 15 años.
Ciertamente expansión térmica ilimitada,
ya no me refugio en el corazón de los demás
pero si miro a través de mis ojos...
La perdición de inmolarse en una constante rutina,
o en ti,
me lo arrancaría todo con tal de que te llevaras el dolor.











jueves, 5 de enero de 2017

Gladio











No me acostumbro a no escribirle a mi desánimo
¿dónde están mi humo y las tormentas que me configuran?
-el rayo que no cesa-
millonésima parte de un pársec que retengo en mi mente
donde estás solo tú,
plantada en negro de mi inconsciencia en blanco,
disparo en frío que atraviesa un cuervo.

Escucha, entre mis manos te acojo sin que sea precedente
porque yo no te amo, pero si lo hiciera
dime hasta qué parte del pecho me cubriría en la medianoche,
en qué lugar del crepúsculo dejaríamos de ser
la misma noche que entre tantas otras noches me atravesaba,
tú no lo entiendes,
pero eres como una muerte cálida en mitad del mundo,
roble oscuro que el tiempo no desgasta.

Sé que mis influencias post-románticas
no me llenarán el bolsillo,
que yo no soy Cortázar ni tú eres el naufragio,
por tanto, ¡sálvame!
¡sálvame de esta regresión que me hace olvidarte a cada instante!
y en este segundo, mientras vacíe este revólver en mis sienes,
dispárame.